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Facebook y otras redes sociales para “espiar” y vivir mejor

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Bueno, seguro que muchos de vosotros ya lo ponéis en práctica. Y es que, gran porcentaje de la gente, no puede vivir sin Internet, sin estar conectado, y revela gran cantidad de datos personales en Internet, ¿por qué? porque confía en que unas páginas tan grandes manejen de forma correcta sus datos, no revelen nada a nadie y, porque gente de sus círculos más próximos lo hacen también.

Además, muchas de estas personas, no configuran bien su privacidad, y hacen caso a cualquier cosa que les pregunta Facebook. Por otro lado, otras personas no configuran demasiado las opciones de privacidad porque les interesa tener una vida pública en la red (puede que por su negocio o sus servicios), y también pueden dar información valiosa.

Perfil en redes sociales cuando buscas trabajo

No sólo de LinkedIn viven los reclutadores. Y es que, cuando buscas trabajo, estaría bien hacer un poco de limpieza de redes sociales, es decir, todo contenido que pueda incriminarte o manchar tu imagen, debe ser eliminado… a ver, no me imagino a fotos de una fiesta o algo así, yo considero que todos tenemos derecho a divertirnos en algún momento. A ver, si todas las fotos que tenemos son de fiestas, eso dice mucho acerca de nuestras preferencias, al menos asegurarnos de que los contenidos son para todos los públicos.
Lo ideal sería no tener que hacer limpieza, y mantener un perfil limpio. Pero si yo fuera a contratar a una persona, lo primero que haría sería buscarlo en todas las redes sociales que pueda, badoo, hi5 y myspace incluidas. Que cuando hay algo abandonado, puedes conocer parte de su pasado y saber si ha hecho una limpia de emergencia de Facebook.

Me mudo a un nuevo edificio

Hay edificios que tienen un humo negro sobre su vecindario. Sus inquilinos pueden tener mal carácter, o ser de los que, se quejan mucho, demasiado ruidosos, vengativos, etc. Afortunadamente, muchos comparten su vida, y cuando visitamos el edificio por primera vez podemos echar una foto de los buzones. Muchos de ellos tienen el nombre y apellidos de los que viven ahí y seguro que al menos la mitad está en Facebook, y podemos encontrar el Twitter de alguien. Incluso podemos buscarlos en Google.
En otros casos, podemos ver el trabajo que tienen algunas personas. Muchas empresas pequeñas, o muchas sucursales de empresas más o menos grandes tienen comentarios en Internet, que pueden decir mucho sobre sus trabajadores.
En otras ocasiones, los hijos no suelen estar en los buzones, por lo que podemos buscar también por los apellidos, y más o menos por la zona, si no son muy comunes, tal vez no encontremos muchos y podamos dar con la persona correcta.
Por otro lado, en ocasiones el piso es de alquiler y en el buzón figuran los dueños, pero si hay alguna foto publicada que no coincide mucho con la distribución del piso o con la zona podemos imaginar que es de alquiler.

De todas formas, esto sólo es algo orientativo para hacer un ejercicio de radio-patio e imaginarte y conocer un poco a la gente de un edificio.

Un contacto improvisado

Esto es experiencia propia, a menudo me llegan correos para pedir consejo, colaboración, ayuda, o incluso preguntando por clases particulares. Siempre suelo responder, pero es interesante buscar el correo electrónico en redes sociales, para ver de quién se trata. A veces puedes llevarte sorpresas, otras veces, responder de forma más personal, o incluso captar la atención de quien te habla haciendo referencia a un gusto que se ha publicado por Facebook, por ejemplo.

Números desconocidos

Esto es una práctica extendida ya, nos llaman de un número desconocido, y lo buscamos en Google, a ver si es una llamada de publicidad, o de acoso telefónico. Así que podemos encontrar muchas quejas o, al menos saber quién es para ponerlo en una lista negra de nuestro móvil y que se cuelgue solo o no nos moleste con la llamada.

Pero, ¿ y si es un particular ? A veces, la gente suele dar su número en las redes sociales, para recuperar la contraseña, o para verificar los usuarios, etc. Si lo añadimos a nuestra agenda del teléfono lo podemos sincronizar con Facebook o Twitter, pero en Facebook podemos buscar escribiendo el móvil en la caja de búsqueda, arriba del todo.

Otras aplicaciones como Line, cuando añadimos a alguien a la agenda, nos permite hacernos “amigos” de esa persona, aunque a la otra persona también se le notifica.

E-mails en google

Se pueden buscar direcciones de correo en google, y hay personas participativas en foros y en otro tipo
de páginas web en las que dejan su correo electrónico a la vista. No es una práctica recomendada (dejar
el correo en cualquier sitio), pero a veces, puede contactar con nosotros alguien desconocido y esto
nos puede dar más información.

Cuentas de amigos

Algo que no recomiendan (incluso penalizan) en redes como Facebook. Se trata de crearte una cuenta, e ir añadiendo gente, con cierto control, ya que es una práctica perseguida y Facebook enseguida se da cuenta y nos penalizará para que no agreguemos a gente y nos hará exámenes con fotos de “amigos” nuestros para que los identifiquemos.
Muchísima gente suele aceptar la petición de amistad sin preguntar, pocos preguntarán y en ocasiones alguien te rechazará, pero puedes crear una cuenta con muchas personas de diversa índole… algunos, tal vez serán amigos nuestros, por proximidad, Facebook sugerirá a algunos amigos hacerse amigos de esta cuenta también.

Por supuesto hay mucha gente más propensa a aceptar que otra, por ejemplo los jugadores en Facebook, quieren tener amigos para poder jugar más, los buscadores de ofertas o concursos también, aunque son un público directamente interesado en esas dos cosas.
Además de para enviar las peticiones de juegos a quien realmente las quiera, enviar publicidad, concursos, promociones y demás. Por otro lado, podemos sacar mucha información de amigos de amigos. Hay mucha gente que puede ser directamente contactada sin tener amistad, incluso revela sus números de teléfono, sus e-mails.

A ver, esta última, no está aquí porque sea un tío muy malvado, simplemente es que aún hay muchísima gente que acepta solicitudes de amistad (y con ello abre la puerta a una cantidad ingente de datos personales). Está claro que el método más seguro para nuestra identidad es no utilizar ninguna red social, aunque para algunos casos también puede ser contraproducente, pero actualmente las redes nos proporcionan herramientas que podemos utilizar para que nuestros datos estén un poquito más seguros.

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