Poesía Binaria

Pequeña reflexión sobre el uso de Linux

Esto está basado en una conversación real. Hace un tiempo, encontré a una de esas personas, que yo llamo cariñosamente, un gafe informático, tras comprarse el primer ordenador, tuvo mala suerte instalando Windows (Millenium, sé que todos tenemos un amigo de un amigo al que le ha funcionado bien esta versión, pero no fue el caso de esta persona), cada poco tiempo le fallaba casi sin hacer nada, de estas veces que instalas cuatro programas locos que has instalado varias veces en varios ordenadores y en el ordenador de esa persona no entran. El problema no era fácilmente reproducible, ya que sólo pasaba a veces; pero aún así, con muchos problemas, aguantó un año con el ordenador.

Al año siguiente compró otro, y al instalar Windows XP, tuvo varios problemas, y hubo que devolver a la tienda el ordenador por errores de hardware (hasta que al final se lo dieron instalado y todo), y en cuestión de un par de meses, Windows empezó a dar pantallazos azules, al reinstalar, seguía dando pantallazos, esta vez por culpa de la actualización de un driver de la placa base. Sin él, el ordenador funcionaba, aunque el USB2.0 no funcionaba, y el disco duro iba un poco más lento, siguió con el mismo Windows XP que reinstalaba manualmente cada 3 meses (no hacía un uso intensivo del ordenador, no instalaba muchos programas, aunque sí usaba Internet Explorer).

Compró también un portátil, tenía un problema en la RAM, que más tarde verifiqué personalmente; aunque mientras duraba la garantía, los del servicio técnico, en los numerosos partes de reparación (y los numerosos viajes que se pegó el portátil antes de funcionar), decían que le habían cambiado la CPU, el teclado, la placa base (este no me lo creí), la batería un par de veces… (esta historia acabó en denuncia e indemnización)

Fue el momento en que conocí a esta persona, y le propuse una forma de reinstalar Windows más rápida que a la antigua usanza, haciendo imágenes de la partición de sistema (algún día hablaré de esto), el tema es que verifiqué con un live CD de linux, que el USB 2.0 de su ordenador iba perfectamente, la transferencia de datos también, y tras usarlo mi amigo durante un rato, me dijo que su ordenador nunca había ido tan rápido. En este momento, le propuse probar Linux durante un mes y la cosa fue así:
– Es muy difícil – A.
– Sólo cambian los nombres de algunos programas y el botón de Inicio, que no pone Inicio – Yo (le enseñé un sistema KDE)
– Sí, pero la consola es de escribir mucho – A.
– Bueno, pero no hay por qué utilizarla – Yo
– Pero si la tiene, será para algo – A.
– Sí, es como la de Windows, pero ésta hace más cosas – Yo
– Claro, pero hay que aprender más cosas para saber aprovechar todas sus características – A.
– Bueno, pero tienes el registro de Windows, las políticas de acceso, los servicios de sistema, etc; que seguro que ni los has tocado – Yo.
– Cierto, pero al no estar a la vista, no tengo por qué conocerlo – A.

(Por cierto, la A. es de Amigo)

En fin, una conversación que se alargó un poco más de forma improductiva, después de que Linux se ahorrara unas 4 horas al mes en reinstalaciones de disco duro (con lo de la imagen de sistema y partimage), rescatara una partición de Windows cuando XP dejó de detectarla (no lo sé, de un arranque a otro la partición desapareció, pero Testdisk la rescató cuando ningún programa para Windows fue capaz), y sobre todo cuando con Linux, estuve trabajando unas horas con su primer ordenador sin ningún problema.

Me he encontrado a varias personas que no quieren probar Linux, ni algo que no sea Windows, a pesar de las malas experiencias. Aunque los que somos usuarios o conocemos bien este sistema, veamos que para un uso más o menos normal (navegación, ofimática, grabación de discos y alguna cosa más), no se necesita ningún conocimiento especial, ni siquiera hay que mirar la consola. Es más algunas distribuciones nos detectan e instalan el hardware que enchufamos automáticamente, pero aún así, y después de mostrar estas características, muchos se muestran rehacios al cambio; muchos aún son cautivos de la frase: «Más vale malo conocido que bueno por conocer», sin ninguna razón sólida; aunque cada vez encuentro más personas que se sienten incómodas con el Windows de toda la vida, con el mantenimiento que requiere, y con que se pierde tiempo y energía, y en el que muchas cosas que en cualquier otro sitio se solucionan con un pequeño script, en Windows requieren un programa y varios Megabytes.

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